¿Qué hacen dentro de la botella?
Frenan la oxidación y el crecimiento de microorganismos que pueden alterar el vino. Son antioxidantes y conservantes. [1]
También pueden aparecer de forma natural durante la elaboración. Por eso, «sin sulfitos añadidos» no significa «cero sulfitos». Saber si se han añadido y saber cuántos tiene una botella son dos preguntas distintas. [2]
¿Cómo pueden afectarte?
A corto plazo, algunas personas sensibles pueden sufrir reacciones, especialmente respiratorias. Son más frecuentes entre personas con asma y pueden aparecer a los pocos minutos. [3]
A medio y largo plazo, no hay una lista de daños demostrados que vaya a sufrir cualquiera que beba vino con sulfitos. EFSA señala preocupación por exposiciones alimentarias elevadas y falta de datos: eso requiere investigación, no permite diagnosticar el efecto de una botella. [4], [5]
El propio alcohol puede causar dolor de cabeza e irritación del estómago. Un vino natural también contiene alcohol; reducir sus sulfitos no garantiza evitar esas molestias. [6]
Mira el dato de esa botella
Busca en su ficha la analítica de sulfitos subida por el productor. Pulsa «Consultar la analítica» y comprueba el SO₂ total en mg/L —miligramos por litro— y a qué vino corresponde el informe. [7]
Si aún no la ha aportado, verás «No disponible actualmente». Que falte el informe no significa que el valor sea cero.
